PinoStudio 1

Full Version: Vasco Núñez de Balboa
You're currently viewing a stripped down version of our content. View the full version with proper formatting.
Vasco Núñez de Balboa (Jerez de los Caballeros, actual provincia de Badajoz, ca. 1475 - Acla, actual Panamá, 15 de enero de 1519) fue un adelantado, explorador, gobernante y conquistador español. Fue el primer europeo en divisar el océano Pacífico desde su costa oriental y el primer europeo en fundar una ciudad permanente en tierras continentales americanas.
[Image: 270px-Balboa.jpg]

Biografía
En 1500, animado por su señor y las noticias de los viajes de Cristóbal Colón y de otros navegantes hacia el Nuevo Mundo, decidió enrolarse en la expedición de Rodrigo de Bastidas al mar Caribe. Siguiendo a Bastidas y a su piloto Juan de la Cosa, en 1501 recorrió las costas del Mar Caribe desde el este de Panamá, pasando por el golfo de Urabá, hasta el cabo de la Vela (actual Colombia). Las naves pusieron finalmente rumbo a la isla Española, donde una de ellas naufragó.
Balboa, con las ganancias conseguidas en dicha campaña, se compró un terreno en la isla y allí residió varios años ocupándose de la agricultura y la crianza de cerdos. Pero no tuvo demasiada suerte en esta actividad: la climatología era adversa, por tratarse de una zona muy expuesta a los huracanes; los pobladores de la isla estaban sumidos en la pobreza, y los cerdos salvajes representaban una competencia para sus productos. Balboa comenzó a endeudarse y finalmente no vio más salida que huir de la isla.
En 1508, el rey Fernando el Católico sometió a concurso la conquista de Tierra Firme. Se crearon dos nuevas gobernaciones en las tierras comprendidas entre los cabos de la Vela (actual Colombia) y de Gracias a Dios (actualmente en la frontera entre Honduras y Nicaragua). Se tomó el golfo de Urabá como límite de ambas gobernaciones: Nueva Andalucía al este, gobernada por Alonso de Ojeda, y Veragua al oeste, gobernada por Diego de Nicuesa.

Viaje a Tierra Firme
En 1509, queriendo librarse de sus acreedores en Santo Domingo, Núñez de Balboa se embarcó como polizón dentro de un barril en la expedición comandada por el bachiller y Alcalde Mayor de Nueva Andalucía Martín Fernández de Enciso. Llevaba consigo a su perro Leoncico, que era hijo de un perro de Juan Ponce de León.
Fernández de Enciso se dirigía a socorrer al gobernador Alonso de Ojeda, quien era su superior.
Ojeda, junto con setenta hombres, había fundado el poblado de San Sebastián de Urabá en Nueva Andalucía. Sin embargo, cerca del establecimiento existían muchos indígenas belicosos que usaban armas venenosas, y Ojeda había quedado herido de una pierna. Poco después, Ojeda se retiró en un barco a La Española, dejando el establecimiento a cargo de Francisco Pizarro, que en ese momento no era más que un soldado en espera de que llegara la expedición de Enciso. Ojeda le pidió a Pizarro que se mantuviera con unos pocos hombres por cincuenta días en el poblado, o que de lo contrario usara todos los medios para regresar a La Española.
Antes de llegar la expedición a San Sebastián de Urabá, Fernández de Enciso descubrió a Núñez de Balboa a bordo del barco y lo amenazó con dejarlo en la primera isla desierta que se encontrara. Pero muchos de los tripulantes se manifestaron a favor de Balboa, al que conocían, y el bachiller quedó convencido de la utilidad que tendrían los conocimientos del polizón en aquella región, que había explorado ocho años atrás.
Por ello le perdonó la vida y le permitió quedarse a bordo. Al llegar a su destino, el barco de Enciso embarrancó y al naufragar se perdió la credencial que acreditaba los poderes otorgados a Enciso. Esto le permitiría a Balboa más tarde desafiar la autoridad de Enciso.
Pasados los cincuenta días que había estipulado Ojeda, Pizarro comenzó a movilizarse para regresar a La Española, cuando justamente llegó la embarcación de Fernández de Enciso. El bachiller, usando sus facultades como Alcalde Mayor, ordenó el regreso a San Sebastián. Esto causó sorpresa entre sus hombres porque el poblado estaba totalmente destruido, y además los indígenas los esperaban y comenzaron a atacar sin descanso.
Debido a lo peligroso del territorio, Núñez de Balboa sugirió que el poblado de San Sebastián fuera trasladado hacia la región del Darién, al oeste del golfo de Urabá, donde la tierra era más fértil y habitaban indígenas menos belicosos. Fernández de Enciso aceptó dicha sugerencia. Más tarde, el regimiento se trasladó a Darién, donde los esperaba el cacique Cémaco, junto con 500 combatientes prestos a la batalla. Los españoles, temerosos de la gran cantidad de combatientes, hicieron voto ante la Virgen de la Antigua de Sevilla, de que si resultaran victoriosos en la batalla darían su nombre a una población de la región. La batalla fue muy reñida para ambos bandos, pero por un golpe de suerte los españoles salieron victoriosos.
Cémaco, quien fue señor de la comarca, abandonó el pueblo junto con sus combatientes hacia la selva del interior. Entonces los españoles decidieron saquear las casas y reunieron un gran botín consistente en alhajas de oro. A cambio, Núñez de Balboa hizo promesa del voto y fundó en diciembre de 1510 el primer establecimiento permanente en tierras continentales americanas, Santa María la Antigua del Darién.

El nombre del Nuevo Mundo
Las islas y tierra firme halladas por los descubridores ibéricos al otro lado del Atlántico habían recibido varios nombres, cuya aplicación y aceptación era generalmente regional. Así, los castellanos lo llamaban "las Indias" o "las Antípodas", término muy extendido también entre los humanistas italianos;
os portugueses bautizaron las costas brasileñas como "Vera Cruz" o "Tierra de Santa Cruz". Cristóbal Colón descubrió en agosto de 1498, durante su tercer viaje, la desembocadura del río Orinoco y, viendo su enorme caudal, dedujo que la tierra en la que se encontraba era "otro mundo (...) una tierra enorme". Según Fernández-Armesto, debió ser esta la fuente en la que se basó Vespucio para afirmar que la costa que recorrió en su viaje de 1499 era tierra firme continental.
En 1504, como muy tarde, Pedro Mártir de Anglería acuñó el término "Nuevo Mundo" para las nuevas tierras, el cual aparece también en el Mundus Novus atribuido a Vespucio.

En la imprenta de la abadía de Saint-Dié-des-Vosges en Lorena, Francia, trabajaban varios editores que quedaron impresionados por la lectura de las publicaciones que pretendían narrar las proezas vespucianas: había llegado a sus manos un ejemplar traducido al francés de la Letteram y otro de Mundus Novus, de los tantos que circulaban por Europa.

Decidieron dar a conocer las nuevas noticias en la forma de un pequeño tratado llamado Cosmographiae Introductio acompañado por una traducción al latín de la Lettera bajo el título Quattuor Americi navigationes (Cuatro Viajes de Américo), y publicarlos bajo la forma de un panfleto. El 25 de abril de 1507 salieron del taller las dos primeras ediciones. En el capítulo IX del texto se sugería que el nombre del Nuevo Mundo debería ser "América" (femenino por analogía a "Europa", "Asia" y "África") en honor de quien la reconociera como tal: ab Americo Inventore (...) quasi Americi terram sive Americam ("De Américo el descubridor (...) como si fuese la tierra de Américo o América"). No se sabe con certeza cuál de los impresores fue el inventor del nombre. El Gymnase Vosgien ("Gimnasio de los Vosgos") estaba integrado por Vautrin Lud, Nicolás Lud, Jean Basin, Mathias Ringmann y Martín Waldseemüller. Los especialistas se inclinan por Ringmann o por Jean Basin de Sandacourt, el traductor del Mundus Novus al latín.
Martín Waldseemüller, un destacado humanista alemán y profesor de cartografía que se desempeñaba como dibujante y corrector de pruebas del grupo, inscribió el sonoro nombre en un mapa mural de grandes dimensiones titulado Universalis Cosmographia que incluyó en el panfleto. Allí aparece aplicado a Sudamérica (la primera de las tres Américas en ser llamada así). En la parte superior del mapa, a la izquierda, junto a un globo terráqueo en cuyo hemisferio se representa el Viejo Mundo, aparece un retrato de Ptolomeo; a la derecha, junto a un globo semejante con el Nuevo Mundo, el de Vespucio.

Además, Waldseemüller confeccionó una versión globular, para ser proyectada en una esfera metálica, uno de cuyos ejemplares sería regalado al duque de Lorena. La voz tiene tal eufonía y guarda tanta consonancia con las palabras "Asia" y "África" que inmediatamente se afincó en las lenguas noreuropeas.La Cosmographiae Introductio fue un gran éxito editorial,y rápidamente el vocablo "América" se propagó a otras obras cartográficas: el Globo Verde (ca. 1514), un libro de Johann Schöner en 1515, un mapa impreso en Salamanca en 1520 y una versión reducida y modificada del mapa de Waldseemüller publicada por Petrus Apianus también en 1520 con el título Tipus Orbis Universalis.

Sin embargo el propio Waldseemüller rectificó en un mapa poco posterior (1513), llamando al nuevo continente "Terra Incognita" y afirmando que su descubridor había sido Colón, no Vespucio. El nombre de América que también tardó en ser adoptado en la península Ibérica y sus colonias, en donde el nombre mayoritariamente usado siguió siendo por bastante tiempo el de "Indias occidentales"

Gobernador del Darién
[Image: 220px-Nuñez_de_Balboa.jpg]
Núñez de Balboa quedó a partir de entonces con el mando absoluto de Santa María la Antigua y de Nombre de Dios. Una de sus primeras acciones fue juzgar al bachiller Fernández de Enciso por el delito de usurpación de autoridad, el cual fue condenado a la cárcel y sus bienes fueron confiscados, aunque posteriormente Balboa lo dejara en libertad a cambio de que se volviera a La Española y después a España. En el mismo barco fueron dos representantes de Núñez de Balboa, con la misión de dar la versión suya de los sucesos de la colonia y de pedir más hombres y suministros para proseguir con la conquista de Veragua que llegaba nominalmente hasta el cabo Gracias a Dios.
Mientras tanto, Núñez de Balboa comenzó a mostrar su faceta de conquistador embarcándose al oeste y recorriendo el istmo de Panamá, sometiendo a varias tribus indígenas y forjando alianzas con otras, como las de los caciques Coíba, Careta y Poncha.
Atravesó ríos, montañas y pantanos malsanos en busca de oro y esclavos. En una carta enviada al rey de España expresó que: «He ido adelante por guía y aun abriendo los caminos por mi mano». También pudo aplacar revueltas de varios españoles que desafiaban su autoridad.
Logró la siembra del maíz y recibió provisiones de La Española y de España. Hizo que sus soldados se habituaran a la vida de exploradores de tierras coloniales. Núñez de Balboa logró recoger mucho oro, en parte de los adornos de las mujeres indígenas y el resto obtenido por formas violentas. En 1513, escribió una extensa carta al rey de España en la que le solicitaba más hombres aclimatados en La Española, armas, provisiones, carpinteros para construir buques y los materiales necesarios para levantar un astillero. En 1515, en otra carta hablaba de su política humanitaria para con los indígenas y aconsejaba al mismo tiempo, que las tribus caníbales o temidas fueran castigadas con severidad extrema.
A finales de 1512 e inicios de 1513, llegó a una comarca donde dominaba el cacique Careta. Este fue derrotado fácilmente y luego se hizo amigo de Balboa, recibiendo el bautismo cristiano y pactando una alianza con los castellanos que aseguró la subsistencia de la colonia, ya que el cacique prometió suministrarles alimentos. A cambio, los españoles le entregarían productos de hierro, metal desconocido en el continente americano y que se convirtió rápidamente en objeto de prestigio para los indígenas.

Para sellar la alianza, Balboa tomó "como si mujer fuera legítima" a la hija o sobrina del cacique Careta. Núñez de Balboa prosiguió su conquista llegando a las tierras del vecino y rival de Careta, el cacique Ponca, y este huyo de su comarca hacia las montañas, dejando solo a los españoles y los indígenas aliados de Careta que saquearon y destruyeron las casas de la comarca. Poco después, fue hacia los dominios del cacique Comagre, territorio fértil pero muy salvaje, aunque cuando llegaron fueron recibidos pacíficamente a tal punto que fueron invitados a un agasajo; de igual manera Comagre fue bautizado.
Es en esta comarca donde Núñez de Balboa escuchó por primera vez de la existencia de otro mar al otro lado de las montañas. Durante una disputa entre españoles con el poco oro que estaban encontrando, Panquiaco, hijo mayor de Comagre, se enojó por la avaricia de los españoles y tumbó la balanza que medía el oro y replicó: «Si tan ansiosos estáis de oro que abandonáis vuestra tierra para venir a inquietar la ajena, yo os mostraré una provincia donde podéis a manos llenas satisfacer ese deseo».
Panquiaco relató de un reino al sur donde la gente era tan rica que utilizaban vajillas y utensilios en oro para comer y beber. También advirtió de que necesitarían al menos mil hombres para vencer a las tribus que habitaban tierra adentro y los que estaban en las costas del otro mar. Eran las primeras noticias del Imperio inca.

Descubrimiento y conquista del Mar del Sur
La noticia inesperada de un nuevo mar rico en oro fue tomada muy en cuenta por Núñez de Balboa. Decidió regresar a Santa María a comienzos de 1513 para disponer de más hombres provenientes de La Española, y fue ahí cuando se enteró que Fernández de Enciso había persuadido a las autoridades coloniales de su versión de lo ocurrido en Santa María. Entonces, Núñez de Balboa envió a Enrique de Colmenares directamente a España para buscar ayuda, en vista que no había habido respuesta de parte de las autoridades de La Española.
Mientras en Santa María se organizaban expediciones en busca del nuevo mar. Algunos recorrieron el río Atrato hasta diez leguas hacia el interior, sin ningún éxito. La petición de más hombres y suministros en España fue denegada porque el caso de Fernández de Enciso ya era conocido por la Corte española. Así, a Núñez de Balboa no le quedó más remedio que emplear los pocos recursos que tenía en la ciudad para emprender el descubrimiento. Tuvo la sabiduría de apoyarse en gran medida en los indígenas, conocedores de todos los secretos de la selva: rutas a seguir, dónde aprovisionarse de agua, cómo encender fuego.
Usando varios informes dados por caciques indígenas amigos, Núñez de Balboa emprendió el viaje desde Santa María a través del istmo de Panamá el 1 de septiembre de 1513, junto con 190 españoles, algunos guías indígenas y una jauría de perros. Usando un pequeño bergantín y diez canoas indígenas navegaron hasta las tierras del cacique Careta. Y el día 6, desde lo que posteriormente se llamó Acla, junto con un gran contingente de mil indígenas de Careta, entre ellos Ponquiaco, hacia las tierras de Ponca, que se había reorganizado; pero fue vencido, sometido e hizo alianza con Núñez de Balboa. Luego de varios días y uniéndose varios hombres de Ponca se remontaron a la espesa selva el día 20. Avanzaron con algunas dificultades, encontrando tribus de piel negra.
Pasado el momento del descubrimiento, la expedición bajó de las cordilleras rumbo al mar y se internó en las tierras del cacique Chiapes, que fue vencido en un breve combate e invitado a colaborar con la expedición. De la comarca de Chiapes salieron tres grupos en busca de caminos que llegaran al mar. El grupo que lideraba Alonso Martín llegó a sus orillas dos días después, embarcándose en una canoa y dando fe que había navegado por primera vez dicho mar. De regreso avisaron a Núñez de Balboa y este marchó con 26 hombres que llegaron a la playa (cerca de lo que hoy se conoce como Punta Buena Vista.
Núñez de Balboa levantó sus manos, en una su espada y en la otra un estandarte con una imagen de la Virgen María; entró al mar hasta las rodillas y tomó posesión de él en nombre de los soberanos de Castilla, Juana y Fernando.
Balboa bautizó al golfo donde estaban como San Miguel, porque fue descubierto el día de San Miguel Arcángel, 29 de septiembre y al nuevo mar como Mar del Sur, nombre dado entonces al Océano Pacífico, por el recorrido que tomó la exploración al llegar a dicho mar.
Este hecho fue un jalón importante en la larga búsqueda llevada a cabo por los españoles de una ruta marítima a Asia por occidente. Un mes después, el 29 de octubre, hacía la segunda toma de posesión ya fuera del Golfo de San Miguel y en la costa de mar abierto, en algún lugar de la actual playa de Gonzalo Vázquez.
Posteriormente, Balboa se dedicó a la búsqueda de las comarcas ricas en oro. Recorrió las tierras de los caciques Coquera y Tumaco, a los que venció fácilmente y arrebató sus riquezas en oro y perlas. Se enteró después que las perlas se producían en abundancia en unas islas donde regía Terarequí, un poderoso cacique que dominaba esa región. Así Núñez de Balboa decidió embarcarse en canoa hacia esas islas, a pesar que era el mes de octubre de 1513 y las condiciones meteorológicas no eran las mejores. Apenas logró divisar las islas, y llamó Isla Rica (hoy isla del Rey) a la mayor de estas, y a toda la región la llamó Archipiélago de las Perlas, nombre que aún posee en la actualidad.
En noviembre, Núñez de Balboa decidió regresar a Santa María la Antigua del Darién pero por una ruta diferente, para seguir conquistando territorios y obtener mayores riquezas con su botín. Atravesó las comarcas de Teoca, Pacra, Bugue Bugue, Bononaima y Chiorizo, venciéndolos a algunos con fuerza y otros con diplomacia. Cuando llegó a los territorios del cacique Tubanamá, Núñez de Balboa tuvo que enfrentarlo con mucha violencia y lo logró vencer; en diciembre llegó a las tierras del cacique Pocorosa en el golfo de San Blas, ya en el Caribe y luego se dirigió a las tierras de Comagre, donde ya el cacique había muerto por la edad y su hijo Panquiaco había sido nombrado el nuevo cacique.
De ahí decidió atravesar las tierras de Ponca y Careta, para finalmente llegar a Santa María el 19 de enero de 1514, con un gran botín de artículos de algodón, más de 100 mil castellanos de oro, sin contar con la cantidad de perlas; además obviamente del descubrimiento de un nuevo mar para los españoles. Núñez de Balboa asignó a Pedro de Arbolancha para que viaje a España con la noticia del descubrimiento y envió la quinta parte de las riquezas obtenidas al rey, tal como lo establecían las leyes.
Balboa haría un segundo cruce en 1517 partiendo de Acla pero por un camino diferente. La denominada Ruta de Balboa pasaría rápidamente al abandono al abrirse, unos años más tarde, el camino de Nombre de Dios a la ciudad de Panamá.

Referencias: